La lucha contra el cáncer con Qigong

La lucha contra el cáncer con Qigong

Batallar el cáncer con Qigong: una historia de triunfo

En 1991 me diagnosticaron cáncer de linfoma en estadio 4 y me brindaron seis meses de vida. Yo poseía 32 años, y mis hijos poseían dos y seis meses. Yo era escritor en Aetna Life & Casualty, Inc. y mi mujer y yo acabábamos de crear una hermosa casa en un lago en el este de Connecticut. Poseía todo por lo cual vivir. Poseía proyectos. La desaparición no era parte de ellos.
Así que tomé la decisión pelear por mi vida. Leí e investigué todo lo que pude sobre la gente que, contra todo pronóstico, habían sobrevivido a patologías plataformas. El hilo conductor habitual era utilizar la cabeza para influir en el cuerpo y sanar -específicamente, las artes de la meditación y la monitorización. Aprendí estas técnicas, y a lo largo de los siguientes seis meses, medité y visualicé mientras recibía quimioterapia. Increíblemente, en medio año el cáncer desapareció. Los doctores no podían entenderlo.
Pensé que se encontraba curada. Me transformé en una autora sin dependencia para numerosas divisiones de Aetna, y se encontraba creando un negocio exitoso. Un año luego, el cáncer reapareció. Gracias a la ferocidad de la célula del linfoma en especial, los doctores recomendaron un trasplante de células madre (similar a un trasplante de médula ósea), en el cual los glóbulos blancos son havested de la sangre, la quimioterapia de dosis alta es administrada para eliminar la médula ósea y todas las células cancerosas en el cuerpo, entonces los glóbulos blancos cosechados son goteados en el cuerpo para recrear el sistme inmunitario.
Sabía que poseía que reforzar más en la mediación para aguantar el ataque de esta quimioterapia muchísimo más fuerte, por eso investigué un poco y descubrí que los chinos estuvieron usando la conexión mente/cuerpo a lo largo de cientos de años. Ellos llamaron a estos ejercicios de energía interna “qigong” que significa trabajo energético. El Qigong se apoya en la misma teoría que la acupuntura: tienes canales invisibles y meridianos de energía en el cuerpo. Si estos canales se bloquean, la patología sucede. La costumbre del Qigong facilita a un individuo sostener estos canales libres para aceptar una aceptable salud.
Encontré a un instructor local de tai chi chuan/qigong que me enseñó numerosos juegos de Qigong (Qigong tiene dentro ejercicios de movimiento, sentarse, pararse y acostarse. Hay verdaderamente cientos de ejercicios de qigong. Practiqué estos juegos y salí de la salón de trasplantes de células madre en un tiempo récord. Más allá de la capacidad de la quimioterapia de dosis alta, no me enfermé en absoluto.
Otra vez, pensé que se encontraba curado. Pero un año luego, el cáncer recidivó. Mis oncólogos me recomendaron otro trasplante de células madre. Me brindaron un 10% de opciones de subsistir. Este trasplante sería numerosas ocasiones más fuerte que el primero. Dura seis meses. Cada dos meses va a tener una estancia hospitalaria de 4 días donde se administraba quimioterapia de dosis alta para eliminar las células cancerosas y llevar el sistme inmunitario a la región cero. Después, el tolerante recibió la hormona del desarrollo para establecer nuevamente el sistme inmunitario. El desarrollo culminó con el trasplante exactamente. Entonces el veneno mortal más potente fue goteado en ti para matar la médula ósea. Entonces no tenías sistme inmunitario y un resfriado habitual podría matarte.
Sabía que poseía que reforzar más en el qigong para ayudarme a subsistir este segundo trasplante. Tomé la decisión entrar en contacto con el Dr. Yang Jwing-Ming de Boston, internacionalmente popular maestro de kung fu, tai chi chuan y qigong. Conocía a la Dra. Yang por mis días de artes marciales. Quizás fue la sincronicidad, pero un amigo me dio un póster anunciando un seminario de qigong en un pueblo cercano enseñado por Ramel Rones, el discípulo primordial del Dr. Yang y un maestro por derecho propio. Rami había ganado medallas de oro por sus formas y luchas en Norteamérica, Europa y también China.
Me acerqué a Rami luego del seminario y entregué mi lanzamiento:”Eres un ganador de la medalla de oro y en la cima de todo el mundo del kung fu. “¿Quieres enfrentarte a un reto más grande y ayudarme a vencer el cáncer?” Para mi sorpresa, admitió. Resulta que se encontraba un poco poco entretenido de ganar medallas de oro.
Rami diseñó un programa de qigong para mí pensado para abrir mis canales de energía y hacer mejor la salud de mis órganos internos. Estos ejercicios incluyeron ejercicios de calentamiento y sets de White Crane y Tiger Claw qigong. No obstante, lo más relevante que me enseñó fue un ejercicio pensado para guardar energía en mi cuerpo. Se denomina Abrazar el árbol: Te paras con los pies separados a la altura de los hombros, las rodillas dobladas unos centímetros, el sacro remetido, la cabeza nivelada, con los brazos sostenidos en un arco ancho enfrente de tu pecho, las palmas viendo hacia el corazón. Después te concentras en tu respiración y te paras. La energía se arroja en la parte de arriba de tu cabeza desde la atmósfera, y en las plantas de tus pies desde la tierra. Entonces esta energía se almacena en tu dan tien, o campo de elixir, que está en el centro del cuerpo debajo del ombligo.
Rami enfatizó la consideración de sostener la posición por largos ciclos, tanto para aclarar bloqueos como para crear energía. Me recomendó que me dedique hasta una hora, lo cual los practicantes y profesores avanzados logran. Al inicio, sólo podía llevar a cabo cinco minutos. Pero yo añadía treinta segundos todos los días, y en numerosos meses podía aguantar una hora.
Parado por una hora al día, con cáncer en

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