La obesidad infantil un problema preocupante con una solución tratable

La obesidad infantil un problema preocupante con una solución tratable

Obesidad infantil: un inconveniente alarmante con una satisfacción tratable

Hablemos claramente sobre un tema que hoy preocupa bastante a los expertos de la salud, a entender, la obesidad infantil. Según Statistics Canada, el porcentaje de jovenes y jovenes canadienses que tienen sobrepeso u obesidad subió del 15% en 1979 al 26% en 2004. Es un incremento del 70%. El inconveniente es especialmente destacable entre los jovenes de 12 a 17 años, donde la proporción combinada de sobrepeso y obesidad se duplicó con creces del 14% al 29%.
Aún más asombroso es que los padres no están reconociendo el inconveniente asegura un estudio de 2003 en Obesity Research, fundamentalmente si los padres mismos tienen sobrepeso o son obesos. Esto seguramente es porque no son conscientes de sus propias adversidades de peso, a que no tienen idea qué llevar a cabo con el inconveniente o a la carencia de intención.
Cualquiera que sea la causa, la posibilidad de tener un hijo obeso incrementa del 10% si los dos padres tienen un peso habitual, al 40% si uno de los padres es obeso, al 80% si los dos padres son obesos. Por eso, un estudio de Inglaterra de 2009 sugirió que la preferible estrategia para tratar la obesidad infantil tiene la posibilidad de ser tratar a los padres mismos. Sencillamente tiene sentido que si los padres luchan, los jovenes además van a tener adversidades.
Algunos estudiosos creen con razón que es muchísimo más simple impedir los inconvenientes de peso que tratar el efecto, por lo cual el desarrollo debe empezar a la edad más temprana. El compromiso de sufrir sobrepeso tiene sus raíces en los hábitos de la niñez, que tienen la posibilidad de afianzarse en el instante en que el pequeño empieza el jardín de niñez.
Así que si como apuntan los estudios, varios padres no comprenden que sus hijos tienen sobrepeso, ¿cómo tienen la posibilidad de explicarles como comer bien? Son causantes de lo que entra en la boca de sus hijos, comenzando con la leche de la mamá. Pero inclusive en esta etapa, la fórmula endulzada comunmente se reemplaza innecesariamente, lo que transporta a que los cereales para niños recién nacidos se edulcoren, a que los comestibles se endulcen y, por último, a que los comestibles rígidos se edulcoren.
En general, parte importante de esto se disminuye a no insistir lo bastante en que un pequeño suplique lo que sabe bien, en vez de lo que es saludable. Por eso en algún instante del tiempo en que el pequeño se transforma en un nene jovencito, las cosas fueron terriblemente mal.
Los hábitos de los padres además se le pegan al pequeño – el mono ve, el mono hace. Por eso cuando los padres tienen pésimos hábitos alimenticios, se saltan el desayuno, comen refrigerios a lo largo de la noche y evitan la educación física, no es asombroso ver a sus hijos llevar a cabo lo mismo. Ayúdeles a admitir y amar los comestibles saludables. Sin los hábitos inculcados a inicios de la vida, es muchísimo más complicado parar el ataque de la basura cuando los años jovenes golpearon. Sí, tenemos la posibilidad de remover las máquinas expendedoras de las academias, pero la tienda de conveniencia o lugar de comidas de fast foods está a sólo dos cuadras en la mayor parte de los sitios.
Tenemos que pasar tiempo con nuestros hijos, lo que puede significar que (gastaremos) sacando los dedos de la consola de videojuegos y llevándolos a la cocina para que reconozcan que la comida y el azúcar son una mala mezcla. Además puede significar ignorar las manifestaciones de lamentos y proporcionarles patadas al aire libre para que salten y corran, o gasten energía en ocupaciones extracurriculares.
No varios padres tienen la posibilidad de aguantar la iniciativa de quedarse de brazos cruzados y ver a sus hijos padecer, pero lo van a hacer si no se cumple el ámbito previo. La parte espantosa es que los estudios detallan que inclusive los jovenes obesos adolescentes tienen la posibilidad de exhibir signos de hinchazón relacionados con la patología cardiaca en mayores. Otros señalan que nuestros hijos podrían fallecer antes que nosotros como padres.
Escucha, el cambio transporta tiempo. Para desarrollar un nuevo hábito, toma al menos tres semanas de costumbre consistente. Comer sanamente y llevar a cabo ejercicio regularmente además puede transformarse en un hábito y en un acontecimiento regular con su familia. Sólo toma tiempo y diligencia.
Lo más precioso es ser un modelo saludable para sus hijos. No tenemos la posibilidad de cambiar individualmente la dirección que está tomando el planeta, pero tenemos la posibilidad de cambiar la manera en que nuestros hijos trabajan y tomar elecciones saludables para toda su historia. Eso es una enorme compromiso. Enfrentémoslo.

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