Luchar contra el cáncer

Luchar contra el cáncer

Don&rsquo pelea contra el cáncer

Batallar el cáncer no es la preferible forma de curarse. Piénsalo: si tienes un tobillo roto, ¿intentas forzarlo a arreglarlo? Si tienes un resfriado, ¿luchas contra él hasta la sumisión? Si tienes diarrea, ¿lo desafías a un desafío?
La curación sucede en un estado de reposo y paz. “Luchar” no es tan pacífico.
Luchar es resistirse. Y todos ustedes saben que lo que resistimos, persiste.
Como ese irritante grano que sigues picando, y sigue volviendo. Como el perro ladrador del vecino que me hace enojar, y me sigue realizando enojar, hasta que tomé la decisión bendecirlo en lugar de maldecirlo. Como el joven gruñón que se mete con tus asaltos repetidos contra su accionar poco sociable.
Resistencia = insistir.
Así que si te diagnostican cáncer, ¿qué se piensa que tienes que llevar a cabo si no lo’ peleas’? ¿Te das por vencido y te rindes?
No, en absoluto.
No pelear no significa rendirse a la patología.
No pelear significa rendirse a la paz, entregarse a la curación, rendirse a la positividad, rendirse a la fe, rendirse a un nuevo sentido en la salud y el confort.
Cuando usted está calmado, positivo y pacífico, las células de su cuerpo tienen la preferible ocasión de regresar a su estado natural de vitalidad.
Si usted está colgado en la adrenalina y el estrés, el cuerpo está ocupado conduciendo todas esas hormonas de “lucha”, intentando de volver a poner las adrenales, y el sistme inmunitario se pone bajo una colosal presión. Pasa al modo de supervivencia. Y queda poca energía y pocos elementos para sanar, limpiar y volver al equilibrio.
Su verdadero boleto a la abundancia de salud y confort empieza con un cambio lejos de lo que usted no quiere (cáncer), para concentrarse en lo que sí quiere (salud y vitalidad).
No dije que esto fuera simple. Un diagnóstico de cáncer viene con varias cosas horribles: una profesión médica que sólo sabe cómo cortar, quemar y envenenar la enfermedad; toda una histeria cultural cerca de la palabra misma “cáncer”; y sus propias experiencias físicas y respuestas sentimentales muy conmovedoras y agudas.
“Pelear” se ve una respuesta razonable a la terrible proclama:”Tienes cáncer”. Cuando mi médico me llamó con los resultados de la prueba, no recuerdo ni solo una palabra que ha dicho luego de ese primer mensaje de tres expresiones. Con puro terror, la respuesta natural es pelear o escapar. Escapar no iba a hacer mejor las cosas, por eso pelear aparentaba una alternativa razonable.
Excepto que se encontraba exhausta. El cáncer era belicoso, mi sistme inmunitario era un patético desastre y la pelea aparentaba trascendente.
En vez de eso me volví hacia adentro. Me centré en la paz y la calma. Recorté todos los componentes agobiantes de mi vida – renuncié a numerosos puestos de voluntario en la industria del coaching, dejé mi negocio en suspenso y me concentré en estar bien. Lo tomé un día a la vez. Alquilé películas divertidas y leí varios dramas románticos históricos. Miré por la ventana al sol en el patio. Comí croissants y galletas, de esta forma como vitaminas y jugos de frutas frescas.
En resumen, me relajé. Fui a reposar. Abracé el instante. Me perdoné por incontables pensamientos de mierda y aflicciones pasadas. Daba la bienvenida a la vida día tras días, en lugar de tener miedo la carencia de ellos.
Creo que son los conocidos cercanos los que desean verte’ luchar’ contra la patología. Sé que mi familia y mis amigos se sintieron totalmente impotentes al verme ser cortada y después envenenada con quimioterapia. Si sentían que se encontraba peleando contra ello, se podían reunir detrás de mí – les daría un sentido de propósito.
Les dije que se concentraran en verme sana y bien, en lugar de pelear. Les dije que no oraran por mí, sino que me puedan ver sana y completamente – que se centraran en el confort, no en la patología. Esto verdaderamente asistió bastante – yo se encontraba viviendo en su (y mi) perspectiva de mí en especial salud. Y me sentí atraída por esta fuerte perspectiva efectiva.
Así que no me uniré a ninguna pelea contra el cáncer, sino que me uniré a la operación por la salud y la vitalidad “. De la misma manera, tampoco caminaré contra la guerra, la pobreza o el abuso infantil; caminaré por paz, prosperidad y jovenes contentos. Quiero invertir mi dinero en exploración para la salud perpetua y abundante que en diseccionar más patologías.
Solía llamarme sobreviviente de cáncer. No sobreviví al cáncer; lo abracé. El cáncer me enseñó lo verdaderamente importante: vivir totalmente todos los días, buscar y encarnar la paz, divertirme, bailar más, utilizar pelucas tontas, reírme de mí mismo y, lo que es de mayor relevencia, vivir en la fe, no en el miedo. Inclusive si yo hubiera pasado por medio de la desaparición, la tiernicidad de estudiar verdaderamente la paz y la alegría y el cariño habría valido la pena.
Desafío del entrenador:
Ya sea que esté viviendo con cáncer o no, encuentre formas de sentir paz, reposar, relajarse. Una vida está llevada a cabo de instantes, haz los tuyos buenos.

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