Mi mamá me hizo engordar – Cómo los genes afectan la obesidad

Mi mamá me hizo engordar – Cómo los genes afectan la obesidad

Mi madre me engordó: Cómo los genes afectan la obesidad

En el caso de que usted quiera estar angosto y saludable, coma bien y lleve a cabo ejercicio regularmente. En el caso de que usted quiera ser muy angosto, consiga padres diferentes. Ese es el punto primordial cuando hablamos de genética y obesidad. Las indagaciones llevadas a cabo a lo largo de la más reciente década demostraron repetidamente que en tanto que la dieta, el nivel de actividad y otros componentes del estilo de vida afectan el peso del cuerpo, la genética tiene un enorme encontronazo en la respuesta de un individuo a esos componentes del estilo de vida. Pero eso no supone que los genes menos que estelares condenen irrevocablemente a un individuo a una vida de obesidad, diabetes y inconvenientes cardiovasculares. Comprender cómo las configuraciones de estilo de vida activan y desactivan estos “genes grasos” puede asistirle a transcurrir una vida más saludable.
EjercicioTodos tienen esa amiga que puede comer lo que desee, jamás poner un pie en el gimnasio, y todavía de esta forma estar angosto. Por el opuesto, todos conocemos a alguien que trabaja religiosamente y tiene una dieta maravillosamente saludable, pero que pelea con el peso del cuerpo. Estos componentes tienen la posibilidad de atribuirse a la genética. Pero inclusive si usted no tuvo la suerte de ser bendecido con “genes delgados”, puede cosechar los provecho del ejercicio. Llevar a cabo ejercicio a lo largo de unicamente treinta minutos todos los días tiene un efecto supresor sobre los genes que promueven la obesidad. Inclusive evadir el ascensor y tomar las escaleras o estacionar en la parte de atrás del lote para incrementar el número de pasos que usted toma todos los días puede contribuir a apagar sus “genes de grasa”.
Dieta y estilo de vidaEl campo de la epigenética examina la relación entre componentes externos, como la dieta, el sueño y la exposición a la contaminación, y cómo se manifiestan los genes, o cómo se encienden y apagan. Indagaciones recientes y en recurrente propagación en epigenética revelan que una dieta saludable es muchísimo más que grasas y calorías dentro y fuera. Los estudios que utilizan ratones desarrollados para volverse obesos detallan que las sustancias en los comestibles como las vitaminas B tienden a trabajar para inhabilitar los genes promotores de la obesidad. En contraste, las dietas ricas en grasa y el alcohol trabajan para encender estos “genes grasos”. El resultado final es que las dietas repletas de grasa y alcohol tienen dentro un doble ponche: contienen grandes cantidades de calorías y además impulsan al cuerpo a guardar proporciones incrementadas de grasa.
Más allá de la dieta y el ejercicio, las toxinas ambientales, la calidad del aire y la cantidad y calidad del sueño, todos influyen en si los genes promotores de la obesidad se activan o desactivan. La carencia de sueño y el estrés promueven la producción del cuerpo de la hormona del estrés cortisol, que se activa en los “genes de la grasa”. Los contaminantes tienen la posibilidad de accionar de manera directa sobre el ADN, alterando la manera en que se expresa y ocasionando un incremento del número de “genes grasos” que se activan en un instante particular.
Generaciones FuturasInvestigaciones recientes proponen que sus selecciones de estilo de vida personal tienen impactos que llegan más allá de su propia vida. El estado de “encendido” o “apagado” de los genes promotores de la obesidad en su cuerpo puede transmitirse a sus hijos, realizando que sea más simple encender o inhabilitar sus “genes grasos”. La privación del sueño, el estrés, las dietas ricas en grasa y la carencia de ejercicio tienen la posibilidad de lograr que la próxima generación sea más vulnerable a tener “genes grasos” simples de encender. Por el opuesto, llevar a cabo ejercicio con regularidad, consumir una dieta balanceada y evadir la exposición a sustancias químicas tóxicas puede ser en que los genes que promueven la obesidad de sus hijos se queden más firmemente atascados en la posición de “apagado”.
Es viable que no logre llevar a cabo nada sobre los genes que tiene, pero su estilo de vida puede influir en cómo se comportan. Al transportar un método de vida beneficioso para la salud, usted tiene la posibilidad de animar a sus “genes grasos” a que se apaguen, permitiéndole presenciar superiores resultados de su dieta y esfuerzos de ejercicio. Más adelante, el régimen de la obesidad puede involucrar medicamentos diseñados para transformar los genes promotores de la obesidad, pero por el momento, la preferible utilidad utilizable es el estilo de vida.

Guardado en: Sin categoría

Comparte este artículo

Post Comment